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El Portero de 60 se lo monta con mi mujer

Me encantaría hacérmelo con el portero de la finca, pero al final se lo monta con mi mujer, mientras yo lo veo sin que se den cuenta ellos.
Un relato erótico de SaMu publicado el 23/08/2005, con 79.584 lecturas hasta la fecha

Me encantaría hacérmelo con el portero de la finca, pero al final se lo monta con mi mujer, mientras yo lo veo sin que se den cuenta ellos.

El Portero se lo monta con mi mujer

Una vez mas dejo el coche aparcado en la entrada de mi urbanización, por supuesto que podría dejarlo en el parking, pero la única razón de dejarlo fuera es por pasar por delante del portero que como siempre esta dentro de su caseta y en cuanto me ve sale fuera a abrirme la puerta.

Muy buenas Don Luis, como esta usted hoy…

Muy bien, Genaro, con mucho calor y ganas de llegar a mi casa para darme un duchazo

Genaro es un hombre de unos 60 años, pero se le veía con una vitalidad de un chico de 30, media alrededor de 1,65, es de complexión muy fuerte, con una maravillosa tripa pues debía de pesar alrededor de los 85 Kg., su pelo entrecanado, pero lo mas bonito sin duda era la cara que tenia de papa Noel, regordeta, bonachona, de buena persona y con una barba del mismo color entrecanado.

La verdad es que en mi vida había estado con un hombre, pero aquel, me tenia realmente loco, pues muchas veces mientras hacia el amor con mi mujer, fantaseaba imaginándome que estaba con el y que era el con el que follaba…

Mi mujer salía siempre antes a trabajar que yo, y ese día cuando me levante me encontraba un tanto mal y decidí tomármelo libre y no ir a trabajar.. Me quede en la cama de mi maravilloso duplex que tenía con una terraza impresionante en la cual tenía un invernadero lleno de plantas exóticas en el cual dedicaba gran parte de mi tiempo libre… Estaba tirado en la cama cuando oí que la puerta de entrada se abría y entraba alguien en casa, yo me asuste un poco al principio y decidí guardar silencio, entonces desde la planta de abajo escuche unas pisadas que se dirigían hacia el salón, seguidamente sonó el timbre y escuche la voz de mi mujer que preguntaba quien era.

¿Quien es?...

Muy buenos días soy Genaro. Contesto desde el otro lado la voz inconfundible del portero.

Mi mujer abrió la puerta y saludo amablemente al portero.

Muy buenas Don Genaro, ¿que deseaba?

Muy buenas Clara, pues que quería comentarte un par de cosillas sobre un asunto

Pase y siéntese, ¿quiere tomar alguna cosa?

Mientras ocurría esto, Salí en silencio de mi cuarto y me acople en un esquinazo en la planta de arriba desde donde tenía unas vistas completas de todo el salón. En un principio pensé en salir y decir que estaba en casa, pero decidí esperar para ver que ocurría. Allí abajo estaba el hombre con el que tantas veces había fantaseado, vestido con un mono azul un poco manchado.

¿Y que es lo que quería comentarme Don Genaro?

No podía Salir de mi asombro cuando empecé a escuchar como Genaro le contaba a mi mujer que el otro día mientras estaba grabando animales en la finca de un amigo, vio como paraba un coche relativamente cerca de donde el estaba, dentro de una pinada y que vio como una pareja empezaba a morrearse, para pasar a follar como locos en el asiento del copiloto. La mujer lógicamente de la que hablaba era la mía, que en ese momento se había quedado blanca y sin palabras. Sacando fuerzas de donde pudo escuche a mi mujer pregúntale que es lo que quería, Genaro le dijo que llevaba años viéndola y que le gustaba tremendamente, mi mujer dio un salto del sofá y muy enfadada le pidió a Genaro que se fuera inmediatamente de su casa, el portero se levanto saco un objeto de su bolsillo y le dijo algo en voz baja que no logre escuchar. Yo intentaba ver que es lo que había sacado de su bolsillo el portero, pues mi mujer se volvió a sentar y quedo como muerta. Genaro fue directo al televisor e introdujo una cinta en el video, la película no era de mucha calidad y no se terminaba de ver muy bien, pues estaba sacada con mucho zoom, pero las imágenes eran claras, mi mujer estaba follando con un chico joven y fuerte, en ese momento me invadió una furia tremenda y me entraron ganas de bajar al salón y ahogar a mi mujer, pero justo en ese momento escuche de nuevo a mi mujer hablar…

Es usted un cerdo, ¿ cuanto dinero quiere?

No quiero dinero Clara, ya le he comentado antes que desde hace años que la veo y me gusta a no poder mas, solo quiero que haga usted una obra de caridad con este abuelete a cambio de mi silencio.

En ese mismo momento pase de la furia incontrolada a notar como mi polla empezaba a ponerse dura. Mi mujer quedo en silencio, mientras Genaro se acerco hacia ella y se sentó a su lado.

No tengas miedo Clara, al final me pedirás que te folle, pues lo que voy hacer contigo va a quedar a años luz de lo que hacías con el niñato ese en el coche.

Mi corazón empezaba a bombear rápido y sin darme cuenta estaba tocándome por debajo del pijama, tenia la polla que parecía me fuera a reventar, mientras en el sofá Genaro acariciaba los pechos de mi mujer mientras la mordisqueaba el cuello, mi mujer ya parecía totalmente entregada a ese pedazo macho y le busco la boca con ansia, el se puso de pie y se bajo la cremallera del mono, tenia un pecho y una barriga fuertes y lleno de vello, agarro la cabeza de mi mujer y la acerco hacia su polla, que aunque no era muy larga tenia un grosor considerable, al principio dijo que no se la comería, a mi no me extrañaba pues yo nunca conseguí que me hiciera una buena mamada pues decía que le daba asco, pero Genaro metió toda la polla dentro de su boca, mi mujer dio una arcada pero poco a poco vi como aquello la excitaba y empezaba a lamerla con verdadero gusto, le hizo una mamada digna de una película porno, estuvo mas de 15 min fallándole la boca, yo no paraba de masturbarme y tenia que parar de vez en cuando para no correrme, hasta que al final en un alarido se corrió en la boca de mi mujer, que intento sacar la polla de Genaro pero este la empujo la cabeza y acabo todo dentro, yo en ese mismo momento no aguante mas y chorros de lefa empezaron a salir de mi polla, mientras me mordía los labios para no gritar del placer.

Pensé que Genaro ya encontró lo que buscaba y que se iría, pero para nada en ese momento se sentó en el sofá, agarro a mi mujer por las caderas y la hinco en su polla metiéndosela de una sola tacada hasta adentro, mi mujer empezó a cabalgar como una posesa, mientras la polla de Genaro entraba y Salía a gran velocidad, mi mujer gritaba como una loca. Mientras se la follaba le tenia agarrado los pechos con esas tremendas manos que tanto me gustaban a mi, pero a pesar de sus manazas no abarcaba la talla 100 que tenia mi mujer, continuo un rato así haciendo que mi mujer tuviera varios orgasmos, después la levanto y la puso de frente a el y empezó a fallársela de nuevo pero esta vez mientras le comía los pezones con verdadera lujuria….

Sigue fallándome y comiéndome las tetas que me corro otra vez…

Disfruta zorra de un macho de verdad, puta mía te voy a seguir follando hasta que no puedas más.

Escuchar eso hacia que estuviera a punto de correrme otra vez, por lo que tuve que parar de darme. Después de otro gran rato así, a mi me parecía increíble que Genaro pudiera aguantar tanto rato ese ritmo sin correrse, pero de nuevo se levanto la puso a cuatro patas sobre la alfombra y empezó a embestirla con furia, lo que hacia que los pechos de mi mujer se movieran fuertemente en todas direcciones, con una mano la tenia agarrada por la cintura y con la otra le agarraba el pelo y tiraba de la cabeza hacia el, mi mujer no paraba de gritar parecía que le iba a dar un infarto de tanto placer que sentía.

Ahora voy a follarte ese culito tan rico que tienes.

No Genaro, que nadie nunca entro y tengo miedo de que me hagas daño

No te preocupes zorrita, acabaras pidiéndome que no te la saque y que te folle fuerte.

Antes de que mi mujer se diera cuenta saco la polla de su coño que chorreaba jugos y se la puso en la puerta de su culo cerradito, poco a poco empezó a introducir el capullo con mucha delicadeza, mi mujer dio un pequeño grito e intento zafarse de el portero, pero la agarro con fuerza y siguió metiéndosela hasta que los huevos hicieron tope con su culo, se quedo quieto para que el culo se acostumbrara al nuevo inquilino.

Genaro para que me haces mucho daño.

Tranquila puta, veras como al final te acaba gustando.

Mi mujer fue cambiando poco a poco el gesto de dolor de su cara por otro bien distinto, el portero empezó a bombear despacito, con mucha suavidad, mientras mi mujer empezaba a jadear de nuevo, poco a poco fue cogiendo ritmo y lo que empezó siendo suave se convirtió en pollazos muy fuertes y rápidos, mi mujer con una mano empujaba el culo de Genaro para que se la metiera hasta los huevos, después de un gran rato Genaro dio un alarido y en su cara desencajada se podía notar que la estaba llenando el culo de leche, por el muslo de mi mujer empezó a escurrir gotas de leche que salían de su culo, en ese momento yo llegue al segundo orgasmo pero esta vez no tuve ni que tocarme, con lo que estaba viendo fue suficiente para correrme de gusto.

Cuando volví a mirar el portero ya estaba con el mono de nuevo puesto y mi mujer seguía totalmente en pelotas y exhausta sobre el sofá.

Espero que difrutaras tanto como yo Doña Clara.

Nunca nadie me hizo disfrutar tanto y tener tantos orgasmos seguidos.

Pues si te parece quedamos para otra ocasión.

Si por favor, mañana a la misma hora te espero aquí Genaro…

Después de esto el portero se marcho y mi mujer subió a darse una ducha, yo con mucha discreción me escondí y cuando se metió en la ducha Salí de casa sin que se diera cuenta de que vi todo…

P.D.- Me gustaría saber si os gusta el relato, así que espero vuestros comentarios para seguir con una segunda parte o dejarlo aquí… Un saludo a todos. SaMu.


Un relato erótico de SaMu publicado el 23/08/2005, con 79.584 lecturas hasta la fecha

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