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FELIX: argentino, dominante, y vergón

“¡Que pedazo de poronga!” fue lo primero que pensé la primera vez que compartí vestuario con Félix. Colgaba enorme, peluda y muerta entre esas dos piernas que se erguían como columnas musculares de macho alfa. De hecho, me la quedé mirando sin
Un relato erótico de Pooties publicado el 13/09/2013, con 39.216 lecturas hasta la fecha

“¡Que pedazo de poronga!” fue lo primero que pensé la primera vez que compartí vestuario con Félix. Colgaba enorme, peluda y muerta entre esas dos piernas que se erguían como columnas musculares de macho alfa. De hecho, me la quedé mirando sin darme cuenta, hasta que me dijo “Che para de mirarme la verga”. Yo me quedé congelado, y el se dio cuenta y me dijo. “No te preocupes, me pasa todo el tiempo. La tengo muy muy grande y llama la atención. A minas y a chabones, no pienso que seas puto. Pero no da que me la mires tanto”. La situación, me había superado, a veces había fantaseado con hombres, pero nunca había hecho nada. Yo tenía 18 años, el 28, él era el nuevo novio de mi hermana, que estaba pasando su primer fin de semana en la quinta de mis viejos, y estábamos en los vestuarios de la cancha de tenis post partido que le había ganado yo.

- Perdón – le dije yo rojo de la vergüenza.

Él se acercó me puso las manos en los hombros como para calmarme, la situación me ponía muy nervioso… Él, morocho fuerte, peludo, más grande que yo en todo sentido totalmente desnudo y pijón, enfrente a mí, blanco menudo, lampiño y rubio y varonil pero suave, adolescente, con el torso desnudo pero el shorcito todavía puesto por la vergüenza, y me dijo:

- Loco, no te preocupes. Estoy acostumbrado, yo ya sé que siempre que pelo en un vestuario todos la relojean. A veces hasta me han aplaudido. Es un poco hipnótica. – y se río, con esa sonrisa esplendida y siguió. – ¿Sabés lo que le hago a veces a las minas y mueren? Las hipnotizo así – y empieza a hacer un movimiento leve de cadera que hacía que ese enorme trozo de carne se moviera como un péndulo de esos que usan los psiquiatras en hipnosis. Volvió a reír, parados los dos frente a frente, él totalmente en pelotas, yo todavía con mi short – Pero pará, porque de esa perspectiva no la ves bien, arrodillate así entendés, te vas a cagar de risa – Y con esas misma manos que tenía puestas en mis hombros como para “calmarme” hizo un poco de fuerza como para que yo no dudase en arrodillarme ante él. Y siguió con su movimiento pélvico, enrostrandome su enorme miembro – Bueno, parece que está funcionando con vos también bebito. ¿Te gusta?

- Ehh… – balubucié – No… no… no sé…

- ¿No o no sé?

- No sé – dudé, levantando mi mirada para ver a mi macho. Él sonreía

- Y bueno pendejo, tenemos que averiguarlo – dijo con sus brazos en jarra – Comela.

Y acatando la orden quise empezar a comer esa ballena de carne que tenía Félix entre las gambas, pero me detuvo en el acto con una mano en mi frente agarrandome del flequillo. Y me dijo,

- No tan rápido. Primero quiero que huelas bien la comida, PUTO. Oleme las pelotas – y manejando mi cabeza desde el pelo con fuerza siguió - Ole puto, como castigo por ganarme el partido. Hundí tu nariz en la bolsa de mis pelotas y fumate todo el olorcito que fabrique recién en el partido maricón. – ahí me agarra de la nuca y me dice – La boquita cerrada putito, sé que estas muerto de ganas pero todavía no tenés permiso para metértela en la boca. – y entonces me empieza a repasar las bolas y la chota esa enorme por toda la cara. La tenía re chivada el hijo de puto. Podía sentir su sudor untando mi rostro – Miráme a los ojos – Me decía mientras apoyaba esos kiwis peludos que tenia por pelotas a la altura del mentón, y su pito enorme cual meridiano de greenwich, cortaba toda mi cara a la mitad y seguía su curso hasta mi pelo y más allá. Se ve que le calentaba ver mi cara con su poronga encima, con mis ojos uno a cada lado del inmenso pedazo de carne de macho:

Félix: ¿Te gusta la verga Puto?

Yo: (tímido, como asustado por la pijota) Si…

Félix: Querés comerla toda no petero?

Yo: (casi emocionado, no sé lo que me pasaba) Si…

Félix: ¿Qué te pasa? ¿Estás muy excitado? ¿Te está pidiendo carne la cola putito?

Yo: (enloquecido. Reprimiéndome) No sé Félix, no sé.

Félix: Bueno bebote, no te pongas mal. Esta pijota doblega a cualquiera. Vamos a hacer una cosa. Ponete en el banquito, con la cabeza para abajo y el culito para arriba y con las manito separate los gajitos de esa colita tipo manzanita que tenés y yo te miro el hoyito te digo si necesita pijota o no…

Entonces me puse en el banco tal como me indicó. Yo todavía llevaba el short puesto.

Félix: Bajate el pantaloncito despacito bebote – me dijo y obedecí, me quede con mis slips, que en esa pose y con lo culoncito que soy estarían muy porno- Muy bien bebota – siguió Félix – Se ve que en esta familia hay buen gen para los glúteos, igual te diría que hasta es un poco más perfecto el tuyo que el de tu hermana. Y a ver, ahora baja la bombachita y mostrame esa conchita que tenés en el culo mariconcito. - La forma en la que me trataba me daba a la vez excitación y temor o angustia. Y obedecí – Uhhh, pero que hoyito, ¿esta cero km eso puto?

Yo: Sí

Félix: A ver abritelo bien con las manitos – obedecí – Uhh pero putito, que rosadito, ¿en serio que nunca comió carne esta conchita? Pareces una pendejita de 15, me re calentás…

Yo: Nunca Félix. Dejame ir – le dije como si me estuviese reteniendo en contra de mi voluntad, y en algún punto así lo sentía, el se río.

Félix: En un ratito putito, nos estamos conociendo todavía. – en eso siente que cae su saliva en mi hoyo, me había escupido. Y en seguida siento un índice haciendo circulitos en la entrada del ano.

Yo: ¡No! ¡No! – digo asustado, pero me sale voz de puta caliente.

Félix: Sh… si te encanta puta

Yo: ¡No, no! En serio no – e intento subirme el calzoncillo. Entonces Félix me pone un pie en la cara que estaba apoyada en el banco y la presiona sin lastimarme pero haciéndome sentir claramente su fuerza y dominio. Me paralicé

Félix: Quedate quieta putita, que vos solita pusiste el culito en pompa y te abriste los cantos para calentar a esta pijota – dijo agarrandosela, yo espié como puede, y vi que la tenía al palo y era realmente del tamaño de esos desodorantes de ambiente tamaño familiar, IN CRE I BLE. Y acto seguido, me penetra con el índice y empieza a hacer un mete-y-saca perfecto. Yo sentía que me hervían las tetillas. Y empecé a gemir sin poder contenerme. Estaba con el culo en poma en el banco de un vestuario con un macho pijón dominándome, pisándome la cabeza y cogiéndome el culo que yo mismo me abría con mis propias manos con su dedo índice. – Si te gusta esto imaginate lo que vas a gozar cuando te bombee con está – Entonces sin dejar de meterme dedo, deja de pisarme, se acerca a mi cara con su verga – Ponete bien en 4 me dice – y yo saco mis manos de mi culo y quedo como un gatito, con un macho dedeandome el culo, y con su poronga en mi jeta. Muerto de ganas abro la boca como para comérmela toda, pero el me frena de los pelos. Y me dice

Félix: No tenés permiso de comerla. Tu boquita cerrada. Dale besitos con la boca cerrada no más. – yo empecé a besarlo como el me dejaba. Llene esa pija enorme de besos. El se reía y cuando me quise dar cuenta, ya tenía dos dedos en la cola cogiéndome, no se cuando, no se como lo hizo, pero evidentemente sabía llevarme. – Ahora agarrala de la basa y pegate pijazos en la cara maricón. – Y tuve que hacerlo, me encantaba la sensación de estar agarrando semejante pijota. Sentía el poder de un falo enorme. Me excitaba – Pegate más fuerte. Pegate sin parar – me ordena. Y yo empiezo a matarme la cara a pijazos. Me dolía un poquito pero me excitaba complacerlo. El se mataba de risa. Hasta que de repente, saco sus dedos, y se aparto diciendo. – Bueno, muy bien, vení para acá – y se dirigió a uno de los cubículos donde están los retretes. Yo me dispuse a seguirlo y me puse de pie pero el dijo – No puto, gateando vení, sos mi gato ¿no entendiste todavía? – entonces me puse a gatear, el guacho me había dejado el orto hirviendo, extrañaba sus dedos. Lo miraba ahí de lejos, a penas velludito, 1,80, morocho, con barbita prolija de 2 días, sonrisa perfecta, mirada fuerte y esa poronga que estaba durísima y era bestialmente gorda y larga, y esas pelotas súper peludas que me enloquecían. Llegue hasta el cubículo del inodoro, con todo el anhelo de que me deje mamarlo, necesitaba meterme esa pijota en la boca. Y me dijo, como si estuviese leyendo mi pensamiento –

¿Querés atragantarte con esta no? – Mientras se la agarraba. Y la movía. Yo estaba tan nervioso que n o podía hablar, pero afirme con mi cabeza. El volvió a reírse – ¡Esa cara que ponés! Como de asustado cuando te morís de ganas. Me haces acordar a tu hermana cuando le rompo el orto. Se ve que nacieron los dos con el gen de la putez. Vení, poné la cabecita acá – me dijo y me acomodo la cabeza con sus manos de costado en el hueco del inodoro. Y me dijo – ¿Te voy a mear la cara sabes puto?

- No por favor – le dije, pero no tuve coraje de apartarme. El sonriente empezó a mearme, su chorro impactaba con fuerza contra mi cara. Se encargaba de apuntarla contra la nariz como para que tenga que abrir la boca o asfixiarme. Le causaba mucha gracia mi asfixia, y mis caras de asco. Termino de mear y entre risas me dijo – ¿Te gustó? – Yo afirme con la cabeza, no podía mentir, tenía la pija durísima. Ese macho dominante me calentaba. – Pero tenés que limpiarte la cara ahora putito. – Arranque como para la bacha pero me detuvo y me dijo- No bebe, yo te lavo. – Y así en cuatro patitas, me agarro de la nuca, y me hundió la cara en el inodoro donde estaba el meo que había corrido primero por mi cara, y tiro la cadena, la descarga, hundiéndome ahí. Y yo teniendo que contener la respiración, en cuatro en un baño con el culo en pompa y un macho dominante humillándome.- Ahora sí, dijo. Estás limpito. Me inflaste los huevos de leche, tu hermana va a esta contenta se va tomar una buena ración como a ella le gusta. Dale un besito en lo huevos – lo hice. – Y ahora andate que me voy a bañar y no quiero un puto dando vueltas. tenés que hacer más merito para comerte está – mientras se la agarraba – ¿Entendés?

- , – respondí sumiso y lleno de bronca porque quería mamarla. No podía creer que me fuese a dejar hirviendo. Entonces con suavidad me agarro del mentón, para que arrodillado, como estaba, lo mirase a los ojos. Y con esa sonrisa de chulo, me escupió en el medio de la cara y se rió.

- Esparcírtelo con la mano por toda la cara, y anda para la casa. – Entonces con mi mano esparcí la saliva de su escupida y me pare y me di vuelta como para irme, frustrado. Entonces siento que su mano de hombre me agarra de los pelos de la nuca y me da vuelta. Me ilusioné, pensé que finalmente me besaría o me dejaría mamarlo. Pero no, con su fuerza conduce mi cara hasta debajo de su axila y me dice:

- Lameme el chivo (sudor) puto, dame una mano así me baño más rápido.- Sus brazos eran enormes, y me hacía fuerza de la nuca como para que me hunda bien en su axila sudada y peluda, mientras reía. Me hizo limpiarle bien las dos axilas y cuando termino parados frente a frente me miro y dijo entre risas

- Pero que chiquita que tenés la pijita. Sos como una nena mirá. –Y empezó a pegarme pijazos con su pija de mamut, en mi pito chiquito mientras no paraba de sonreírse – Ahora sí andate puto.

-

OBEDECÍ. Me di vuelta, el me pego un sonoro cachetazo con la cola y volvió a decir.

CHAU PUTO

– respondí ya vencido

Me quedaba todo el resto del fin de semana con él. Y estaba claro que ese macho me podía…

ES MI PRIMER RELATO SI LES GUSTO Y QUIEREN QUE SIGA, COMENTENLO, HAGANMELO SABER… SALUDOS!


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