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La tonta del bote. Excursión a la playa.

Los amigos de Germán, el chico deficiente, le invitan a la playa. Loli, su madre, no quiere que vaya solo y le acompaña, pero su antiguo bikini ya le queda muy pequeño y le juega una mala pasada.
Un relato erótico de morfeito publicado el 15/02/2013, con 79.188 lecturas hasta la fecha

LA TONTA DEL BOTE. (DIA DE PLAYA)

Como nos había prometido, mi madre invitó a mis dos amigos a merendar y nos puso un chocolate con churros que estaba muy bueno. Ellos venían muy contentos porque se creían que íbamos a repetir lo que habíamos hecho por la mañana, pero se llevaron una desilusión al igual que yo.

- Chicos, quiero deciros una cosa

- ¿Que pasa, Loli? Le preguntó Gustavo

- Lo que hicimos esta mañana estuvo muy mal. No es muy decente que la mamá de un amigo os deje que la veáis desnuda y además os haga una mamada

- Pero mami, a mi me gustó mucho

- Si Loli, y a nosotros también

- Ya lo se, pero eso no está bien, y menos contigo, Germán, que eres mi hijo. Y vosotros dos, espero que no le contéis a nadie nada de esto.

Intentamos convencerla de que eso no era malo, pero no hubo manera. Además me hizo sacar la consola de juego de su dormitorio para instalarla en el salón, para que no la viéramos mas al cambiarse de ropa con la excusa de que estábamos jugando.

Desde ese día, mis amigos Gus y Paquito venían muy poco por casa a jugar conmigo y todos los demás de la pandilla, que antes siempre estaban queriendo venir tampoco me decían nada. Un día que estaban todos reunidos en la azotea de Braulio mirando una cosa, me atreví a hablarles y me acerqué.

Estaban muy interesados mirando algo que tenía Gus en la mano, incluso el Gerva y el Sevi se estaban tocando la picha haciéndose una paja, y por eso no me oyeron llegar ni notaron que estaba mirando, debían de mirar alguna de las fotos de mujeres que siempre lleva mi amigo en el móvil

- ¡Joder que buena que está la tonta!

- Pues mi madre dice que no le digamos la tonta, que es una mujer muy buena y muy trabajadora

- ¿Si? Pues al Paquito y a mi nos la chupó el otro día, y a su hijo el retrasao también. Ya ves lo buena que es jajajajaja

- ¡Y que tetas tiene la tía!

Cuando vi que era mi madre la que estaban viendo en pelotas me enfadé mucho y de un manotazo les quité el móvil. Todos se asustaron mucho, porque como tengo dieciocho años y soy mas grande que ellos, dicen que cuando me enfado soy peligroso, pero Gus que es el único que se atreve conmigo, se levantó y me convenció de que le diera el teléfono.

- Mira Germán, tu sabes que yo soy tu amigo, y que ya no te digo tonto ni te doy collejas como antes

- Si, pero ya no quieres ser mi amigo y me has dicho retrasao

- Bueno tío, retrasao no es nada malo, no es lo mismo que tonto….mira, mañana nos vamos todos a la playa de la Canaleta, si quieres te vienes con nosotros

- No se. Mi madre no me deja ir solo a la playa

- Pues dile que se venga ella también

- Si, si, si, si…….

Todos querían que fuera con mi madre, y eso me alegró mucho, pero como me temía, cuando le pedí permiso a ella me dijo que no, que era muy peligroso y que no se fiaba de mí. Cuando ya pensaba que no iba a dejarme me acordé de lo que me dijo Gustavo y lo intenté

- Bueno, pues si no quieres que vaya solo, vente tu también

- No digas tonterías Germán, si te acompaño se van a reír de mi y se van a meter contigo

- ¡Que nooooooo! Que todos quieren que vayas

- ¿Seguro? Pero…pero…si no tengo ni bañador, me lo dejé en casa de la abuela

-¿Qué no? ¿y el bikini negro, qué?

- Ese es de hace dos años o tres años, ni siquiera se como me queda

- Pues te lo pruebas…¡venga mamaaaaa! Hazlo por mí, quiero ir con mis amigos, por favor

Tuvimos que buscarlo en la maleta de encima del armario de su dormitorio y yo disfruté viendo como se empinaba sobre el taburete de la cocina. Hacía varios días que no me dejaba ver como se cambiaba de ropa ni tampoco me dejaba verla cuando se estaba bañando, así que al verle esas piernas tan largas y morenas que tiene, me empecé a empalmar.

Sin que se diera cuenta, yo miraba por debajo de su falda para verle las braguitas blancas que se le meten en el culito, y las cachas tan gorditas y blancas que me da un gustito muy grande vérselas, pero esta vez para que no se enfadara no me toqué la picha como hago siempre.

- Aquí está, pero este bikini me debe quedar horrible

- Que no, mamá, seguro que te está muy bien, venga ya lo verás

- Vale, me lo voy a probar, pero si me queda muy mal mañana no vamos a la playa con tus amigos, prométemelo

- Si mamá, te lo prometo

Estaba tan ilusionada por probarse el bañador que ni pensó en echarme del cuarto. Se sacó el vestido por la cabeza y se quitó el sostén tan rápido que ni se fijó en como la miraba. Casi se me caía la baba viéndola con las tetas al aire y teniéndola tan cerca de mi que podía olerle esa piel tan suave y perfumada que tiene.

Luego se bajó las bragas y se quedó completamente desnuda. Yo no quería ni respirar, no fuera que me echara del cuarto y me quedara sin poder verla así, pero ella no tenía ojos para mí, solo le interesaba ver como le quedaba el bikini. Mientras se probaba la parte de arriba pude disfrutar de unas vistas estupendas de su culo y de su potorro al aire.

El sujetador negro, apenas le cerraba, y ella se esforzaba por que el broche no saltara a cada intento que hacía por encajar una pieza con la otra, y como se daba vueltas delante del espejo para verlo mejor, a cada momento que pasaba yo la iba viendo por delante y por detrás, por delante y por detrás, hasta que pensó que era mejor que yo la ayudara y dejó de agitarse.

- A ver, niño, intenta abrocharme el sujetador

- Si mamá, ya voy

Me temblaban las manos cuando conseguí cerrarle la parte de arriba, porque rozar la piel de su espalda y oler su pelo mientras veía su culo desnudo tan cerca del bulto de mi pantalón era una tentación muy fuerte, pero conseguir vencerla y no la toqué.

Luego se puso las braguitas del bikini con algo de esfuerzo, porque la verdad es que además de tener las tetas mas grandes, el culo y las caderas también le habían ensanchado y no le entraba muy bien. Menos mal que el bañador era de lycra y se estiraba bastante, por lo que al final consiguió colocarse el bikini al completo.

- ¡Que! ¿Cómo me queda?

- Te queda estupendo mamá, estás muy guapa (le mentí)

- Pero ¿no te parece un poco provocativo? Me está muy apretado y un poco pequeño, no puedo ni respirar

- ¡Que va! Te hace muy sexy, mamá. Además a la Canaleta va muy poca gente, solo algunas parejitas a darse el lote y algunos chavales de mi edad

- ¡Mira éste! Y tú ¿Cómo sabes eso?

- Me lo ha dicho Gus

La verdad es que el bikini le quedaba demasiado pequeño. La parte de arriba le apretaba tanto, que los pezones se le marcaban un montón y las tetas le asomaban por los lados y por debajo de las copas. La parte de abajo, al quedarle chica, se estiraba tanto que dejaba ver los pelitos del chocho, saliendo por encima del elástico y por los lados de las ingles, y por detrás se le encajaba tanto en las nalgas, que apenas le tapaba los cachetes ni la parte superior de la raja del culo

- Te queda muy bien, de verdad mamá, mañana nos lo vamos a pasar muy bien

- ¿Si? Seguro que los que se lo van a pasar muy bien son tus amigos, ¡se me ve todo!

- Entonces…¿iremos mamá, iremos? Anda, di que si

- No se Germán, me da mucha vergüenza, esto me queda fatal, es muy provocativo

- ¡Si no te va a ver nadie! Esa playa es muy grande y va muy poca gente

- Bueno, no te prometo nada, me lo pensaré esta noche

Cuando me fui a la cama pensaba que mi madre me iba a dejar sin excursión, pero cuando vi que se ponía a preparar bocadillos y bajaba la neverita portátil para las bebidas, me di cuenta de que no me negaría ese capricho. A la mañana siguiente nos montamos en el autobús de la Línea Cinco, cargados con todos los trastos, y en apenas diez minutos estábamos en la playa.

¡Que contento estaba! apenas había gente, pero enseguida vi a mis amigos jugando al balón cerca de la orilla. Estaban los cinco, Gus, Paquito, Braulio, el Gerva y el Sevi y en cuanto nos vieron nos saludaron con los brazos y vinieron corriendo hasta donde estábamos.

Coloqué la sombrilla junto a las dunas para dejar la nevera y los bocatas a la sombra, mientras mi madre se quitaba el vestido y buscaba la crema bronceadora en su bolso de la playa. Me puso tanta crema que los demás se rieron y dijeron que parecía un fantasma de lo blanco que estaba, pero cuando les preguntó a ellos si querían que les pusiera, ya no se rieron tanto sino que se peleaban porque mi madre les untara un poco.

Yo veía como se daban codazos unos a otros cuando mi madre estaba dándole crema al Braulio porque, con los movimientos que hacía, las tetas se le bamboleaban y se le salían un poco mas del bikini, y además al agacharse, desde arriba se le veía toda la raja del culo perfectamente, pues las braguitas le quedaban tan tirantes que no se le pegaban al cuerpo.

Ya no solo era Gus el que la grababa con el móvil, ahora todos los demás también, aunque como lo hacían con disimulo mi madre no se daba cuenta y seguía con lo suyo. Cuando le tocó a ella darse crema mis amigos se pelearon y se dieron de empujones entre risas, porque todos querían ser los que se la pusieran, pero mi madre me eligió a mi, que para eso soy su hijo.

Tengo que deciros que me aproveché todo lo que pude. Ella no me dejó que le untara crema por delante, solo por detrás, pero yo me conformaba con tocarle lo que podía. Empecé por la espalda y cada vez que llegaba a la parte de debajo de los brazos, metía la mano un poco mas y le tocaba los lados de las tetas. Estaban blanditas y suaves.

Luego bajé hasta la cintura, y como por casualidad, cada vez que pasaba mis manos por encima del elástico de las braguitas apretaba un poquito. Así conseguí que poco a poco se le enrollara y fuera bajando, dejando a la vista la parte mas blanca de su piel, se le veía medio culo y todos mis amigos estaban como bobos mirando y grabándola con los móviles.

Cuando ya me calenté y como vi que ella no protestaba, me puse a darle cremita por la parte de atrás de los muslos y por las cachas del culo, y al final, como no me pude aguantar, con los dedos de una mano le separé el bikini del cuerpo y metí la otra por dentro para untarle bien los dos cachetes y la raja

- Ay, Germán, ¿Qué estás haciendo?

- Nada mamá, es para que no te quemes por la marca del bañador

- Ay, ay, que me haces cosquillitas, ¡deja eso, que ya tengo bastante!

Entonces fue cuando ocurrió el accidente, os juro que no lo hice a posta, de verdad. Como la cinta del sujetador le quedaba tan apretada, la piel de la espalda se le estaba poniendo muy roja por debajo del elástico, así que intenté ponerle un poquito mas de crema metiendo por ahí mi mano. El broche estalló por la tirantez que soportaba y se rompió, saltando la parte de arriba del bikini y dejando a mi madre en tetas delante de todos.

- ¡¡¡¡¡Pero coño!!!!! ¿Qué es lo que has hecho, Germán?

- Mamá, mamá….no te enfades, ha sido un accidente

En ese momento, y ya sin disimulo ninguno, todos levantaron sus teléfonos y apuntaron hacia mi madre como si tuvieran un muelle en las manos

- ¿Y vosotros que hacéis, cabritos? Dadme el bikini ahora mismo….. ¡pero que niños mas sinvergüenzas! Venga Germán, que nos vamos a casa

Viendo que estaba bastante enfadada, todos quisimos ayudarla, pero por mas que intentamos hacerle un nudo en la cinta para sujetar la parte de arriba ninguno pudo conseguirlo. Además mi madre se enfadó todavía mas, porque con la excusa de ponerle el bikini tapándole las tetas, no hubo ni uno que no se las cogiera ni se las tocara, hasta me fijé que el Sevi, agarrándoselas por detrás, se refregaba con el culo de ella.

- Bueno Loli, no te preocupes, aquí vienen muchas chavalas en topless

- ¿Muchas, Gus? Pues yo no veo ninguna por aquí

- Bueno…es que hoy no hay apenas gente

- Siiiiii mira mira, allí hay una

Braulio fue el primero que la vio. Por la orilla apareció una mujer mayor, de unos cincuenta años que iba en topless. Las tenía un poco caídas y arrugadas, no como mi madre que las tiene tiesas y rellenitas, pero eso sirvió para que ella se tranquilizara y no se sintiera tan en ridículo

- Vale, está bien, pero como venga algún mirón nos vamos

- No te preocupes Loli, si vemos algún viejo verde lo corremos a gorrazos

Apenas pasaba nadie (solo algunas personas por la orilla) pero como nosotros estábamos junto a las dunas ni nos veían. Mi madre se tumbó en la toalla a tomar el sol y todos nos pusimos alrededor para poder mirarla, pero haciendo como que jugábamos a las cartas o que nos bronceábamos.

Yo tenía el nabo apretado contra la arena para que no se me notara lo gordo que se había puesto, porque como ella estaba con los ojos cerrados no podía saber que la estábamos mirando. Tenía los pezones muy oscuros y tiesos, y las tetas un poco rojas por el sol. Las braguitas del bikini se le habían metido por la raja del chocho y tenía casi todo el felpudo a la vista.

- Loli ¿te junto crema? Te vas a achicharrar

El Sevi, que es el mas descarado de todos, no se cortaba ni un pelo y por eso se arriesgó a una colleja de mi madre, pero cuando ella le dijo que si, yo no me lo podía creer. Me pareció tan raro eso, como que no protestara ni le dijera nada cuando empezó a manosearle las tetas con las manos pringosas de Nivea. El tío se estaba dando el lote con mi madre mientras que ella ni abría los ojos.

Cuando se cansó de sobarle los pechos, fue bajando lentamente hasta la barriga, y luego hasta los muslos. Allí se entretuvo bastante tiempo, pues a cada pasada que le hacía aprovechaba para meter la mano un poquito por debajo del bañador, cada vez mas adentro.

A mi madre parecía gustarle aquello, y estaba como adormilada. Como hacía unos ruiditos extraños con la boca pero no le decía al Sevi que se estuviera quieto , este seguía con el magreo, metiendo la mano cada vez mas cerca de la raja, hasta que llegó el momento en que ya no la sacaba de allí. ¡Le estaba acariciando el coño delante nuestra y ella se dejaba!

- Date la vuelta Loli, que te pongo por la espalda

Mi madre obedeció sin rechistar y se puso boca abajo sin ni siquiera abrir los ojos, mientras que el hijo puta del Sevi le bajaba las braguitas hasta la mitad de los muslos y se sentaba sobre ella. Todos nos quedamos con la boca abierta viendo como le untaba crema por el culo y le separaba con las manos los cachetes, dejando al descubierto el boquete del chocho, todo rodeados de pelos.

- Ayyyy chiquillo ¿pero que me estás haciendo? Ayyyyy por dios, sigue sigue

Mi amigo no se lo pensó dos veces y empezó a meterle los dedos y a acariciarle el chocho mientras que ella seguía diciéndole cosas raras y palabras que a mi no me deja decir nunca. Yo sentía envidia del Sevi y a la vez como vergüenza de que le estuviera haciendo eso delante de los demás, pero a la vez me daba cuenta de que era una vergüenza buena, porque sentía un gran gustito en los huevos y en la barriga.

El se sacó la picha del bañador y se la puso en la raja del culo a mi madre, moviéndola arriba y abajo. La tenía muy grande y tiesa, casi tanto como la mía, y luego, de repente se la metió por el chocho de golpe

- ¡Ahhhh no! ¡Eso si que no! ¡Ni hablar del peluquín!

Mi madre se levantó como loca, con las bragas del bikini por las rodillas y le arreó una torta al Sevi que lo tiró de espaldas sobre la arena. O no se dio cuenta o no le importó que la viéramos asi, pero la verdad es que no se las subió ni se tapó con las manos, sino que siguió con el potorro al aire.

- Pero so guarro ¿a ti quien te ha enseñado esas cosas?

- Perdona Loli, perdona

- ¿Perdona? ¿pero tu eres tonto o que? ¿te crees que me la puedes meter sin pedirme permiso?

- Como me has dejado que te lo tocara...yo pensé..

- Anda, no llores, a ver ¿quien no la ha metido nunca? (Todos levantamos la mano)

- ¿Quien tiene novia? (Ninguno levantó la mano)

- Bueno, si me prometéis hacer todo como yo diga, os enseñaré a hacerlo a todos ¿queréis?

Ninguno le dijo que no, así que mi madre nos explicó sus normas. Primero de todo, que podíamos grabarla con el móvil si queríamos, pero teníamos que prometerle que no se lo enseñaríamos ni se lo contaríamos a nadie. Y segundo, que ella elegiría al que se la metiera y que los demás solo miraríamos sin intentar hacérselo por la fuerza.

- Vale Loli, lo que tu digas ¿Que quieres que hagamos?

- Lo mejor será que nos pongamos entre las dunas, así no nos verá nadie

Nos metimos detrás de unos montículos que había junto a la sombrilla, siguiéndola a ella. Como seguía con las braguitas por las rodillas no podía andar bien y como la arena estaba ardiendo y le quemaba los pies, iba dando saltitos que hacían que su culo temblara de una manera muy graciosa. Menos mal que pusimos las toallas en el suelo porque yo llevaba las plantas como dos planchas de vapor.

Se puso de rodilla y nos dijo que nos quitásemos los bañadores delante de ella. Después empezó a mirarnos las pollas a todos y a tocarlas. El único que no la llevaba tiesa era el Gerva y entonces mi madre se levantó y le dijo que le podía tocar las tetas y lo que quisiera. ¡Que suerte tiene el tío! Dijo Braulio. El Gerva no perdió el tiempo, abrazó a mi madre por la cintura y se puso a lamerle los pezones, mientras con la otra mano le tocaba entre las piernas y le metía los dedos por el coñito.

Ella empezó otra vez a hacer ruidos raros con la boca, como suspiros pero mas grandes, y se puso a acariciarle las bolas y el nabo. Después se acostó en la toalla, con las piernas muy abiertas y le dijo al Gerva que se echara encima de ella. Como los demás no queríamos perdernos nada, nos agachamos y nos acercamos a mirar. Mi madre tenía el chocho muy colorado y muy abierto, y lo tenía todo como mojado.

- A ver chico, no te pongas nervioso

- No Loli

- Métela muy despacito

- Si Loli

Lo intentó tres veces pero empujaba mas arriba del sitio, no en el boquete, a la cuarta mi madre se la cogió con la mano y se la puso en la entrada, entonces el Gerva se movió muy despacio y por fin lo consiguió

- ¿Está dentro?

- Creo que si, Loli

- Pues ahora muévete adelante y atrás

Estuvo un buen rato moviéndose. Se daban besos en la boca, como en las películas. El le acariciaba las tetas y ella le tocaba el culo a el. Al final mi amigo se puso todo rojo y resopló y se quedó muy quieto.

- ¿Ya te has corrido? ¿Te ha gustado?

- Si Loli, es estupendo, eres una tía guay

- Pues levántate, que ahora me toca a mi ¿queréis verme, chicos?

Mi madre, se quedó tumbada en la toalla y nos dijo que podíamos tocarla mientras nos pajeábamos. Ella se frotaba muy rápidamente el chocho con una mano mientras con la otra se tocaba alrededor del agujerito del culo, como haciendo círculos. Nosotros le pellizcábamos los pezones y el culo, le acariciábamos las tetas y el felpudo, Gus le dio besos en la boca.....le hicimos todo lo que quisimos, fue estupendo.

Al final, cuando íban terminando, le dejaban caer toda la leche sobre la barriga y el pecho. Yo era el último que quedaba y ella me llamó

- Ven aquí Germancito, pichita mía, ven con mamá

Me la agarró muy fuerte y siguió pajeándome con sus manos, hasta que de pronto empezó a respirar muy fuerte y a gruñir.

- Me corrooooo, ay mi coñoooooo ayyyyyy

Yo en se momento no me pude aguantar mas y mi nabo empezó a escupir y a escupir y me entraron como calambres de corriente por todo el cuerpo. Fue estupendo.

Y eso es todo. Después de comer nos volvimos todos juntos en el autobús. Mañana os seguiré contando mas cosas, porque hoy recordando todo aquello me han entrado ganas de ir a ver que está haciendo la Loli. Mi querida mamá.


Un relato erótico de morfeito - morfeo956@hotmail.com publicado el 15/02/2013, con 79.188 lecturas hasta la fecha