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Mi cama, mi padrastro y yo

Ralato como fue que perdi la virginidad, con la última persona que me hubiera imaginado hacerlo.
Un relato erótico de Susana publicado el 27/06/2006, con 72.780 lecturas hasta la fecha

He escuchado a mis amigas decir muchas veces que la primera vez de una chica jamás se olvida, y en mi caso es doblemente cierto, porque jamás en mi vida me hubiera imaginado que mi padrastro iba a ser el hombre que iba a desvrirgarme.

Mi mamá lo llevó a vivir a la casa cuando yo tenía 18 años, en realidad era una persona muy agradable, era bueno con nosotras, trabajaba casi todo el dia en general me trataba bien.

Ahora que ya estoy mas grande y hago memoria recuerdo que de ves en cuando lo descubría mirandome muy fijamente, sobre todo en las tardes cuando yo regresaba de la escuela con mi uniforme de la secundaria, me recorría con la mirada las piernas, mi abdomen y sobre todo me miraba intensamente a los ojos, en ocasiones esas miradas me ponían incómoda pero jamás me atrevía contárselo a nadie, mucho menos a mi madre pues ella parecía estar muy enamorada de él y no quería que comenzaran a tener problemas por mi culpa.

LA noche que ocurrió eran casi las 12 de la noche cuando un ruido muy leve y constante me despertó. Eran unos débiles gemidos que venían del cuarto de mi madre. Me quedé impactada pues sabía que era lo que estaba pasando, pero jamás hasta ese dia se me había ocurrido pensar que mi madre practicara el acto sexual, ingenuidad de la edad supongo.

Después de varios minutos los gemidos sesaron, esuche cuchicheos entre mi madre y mi padrastro y después oí como se abrió la puerta de su cuarto y los pesados pasos de aquel hombre caminando por el pasillo camino al baño. Pero súbitamente los pasos se detuvieron. Para mi increíble sorpresa la puerta de mi cuarto se entreabrió y alcancé a ver la amplia sombra de aquel hombre en frente de mi cama, pudo darse cuenta de que yo estaba despierta y entró a hurtadillas a mi cuarto, la sorpresa y el miedo se apoderaron de mi y me quedé de una pieza mientras el se metía rápidamente en mis cobijas acostándose muy cerquita de mi, sení nítdamente su virilidad aún tiesa y mojada buscando mi cuerpo, mi corazón latía muy rápido, el me tomo suavemente del cabello y me susurró que si había escuchado todo, yo le contesté que no con la cabeza pero el, sin hacer caso, me dijo:

-Es normal entre la gente que se quiere… tambien te quiero mucho a ti Susanita-

Se encaramó sobre mi y me bajó las panties. Recuerdo muy bien que mi corazón latía con mucha fuerza, no sabía si debía gritar, por supuesto no podía pelear contra él porque su fuerza física y su peso me superaban en mucho, y antes de que pudiera decidirme por hacer algo mis calzoncitos ya estaban tirados en el piso y su rodilla clavada en medio de mis muslos para obligarme a abrir las piernas; comenzó a besarme tiernamente el cuello las mejillas, recuerdo muy bien que lamía mis lagrimas y me besaba delicadamente los labios mientras y sollozaba en silencio y trataba tímidamente de apartarlo de mi con mis manos. De pronto sentí su mano derecha tapándome la boca y en mi entrepierna su hinchada cabeza buscando la entrada de mi hoyito, en ese momento sentí una punzada de miedo y comencé a llorar con mas fuerza, había llegado el momento en que iba a perder mi virginidad y parecía que nada en el mundo iba a impedirlo, a menos que mi madre se hubiera despertado, lo cual era prácticamente imposible pues de mi cuarto no creo que haya escapado ningún sonido. Todo debió durar minutos, pero para mi era como si ya hubiera tenido durante horas a aquel hombre montado sobre mi buscando la entrada de mi conejito, súbitamente hizo presión con las caderas y sentí muy nítidamente como su cabeza razgaba la entrada de mi vagina, otro empellón y ya tenía yo la mitad de su tranca dentro. El dolor me subía por la entrepierna recorriendo mi columna, yo tenía los ojos bien abiertos y respiraba muy aceleradamente clavando mis uñas en las sabanas de mi cama mientras él permanecía inmóvil, imagino que esperando a que mi sexo se empezara a acostumbrar a las dimensiones de aquel invasor.

Recuerdo que me susurraba al oído cosas como "sshhhh… ya va a pasar… ya va a pasar…"y después de unos momentos comenzó a bombearme suavemente, recuerdo que hasta tuvo el descaro de recomendarme que no me "apretara" porque podía rasgarme por dentro sin querer, al escuchar aquello sentí mas miedo de quedar lastimada y traté de relajare lo mas posible, ahora se que el muy cabrón o que no quería era rasgarme el conducto vagina para que mi mamá no me llevara con el gine y quedara al descubierto la violación que me estaba haciendo, pero supo agarrase a su niñita ingenua que en todo le hacía caso.

Afortunadamente para mi aquello no duró mucho, a pesar de que obviamente estaba excitadísimo también estaba muy nervioso, supongo que de que mi mamá fuera despertar y a encontrarnos a media cópula, asi que de después de metermela unas ocho o diez veces se salió de mi y comenzó a buscar sus calzones. Antes de irse me dijo muy amenazante que por ningún motivo le fuera a contar a nadie de lo que había pasado, que so era nuestro secreto y que a los dos nos podía ir muy mal, según él me podía ir peor mi porque me iban a separar de mi mamá y a meterme en un internado.

Cuando me quedé sola en mi cuarto me limpié las lágrimas con la sábana, me toqué mi sexo y noté que estaba muy húmedo, encendí la luz y comprobé que tenía un poco de sangre y un líquido viscoso (no era semen, pero supongo que eran fluidos tanto suyos como mios, y quizá hasta de mi mamá), después de mucho rato, cuando calculé que ya todos estaban dormidos, fui al baño a enjuagarme, me cambié de ropa y mientras pensaba en lo que me había pasado aquella noche me fui quedando dormida.

A la mañana siguiente lo primero que hice fue cambiar las sábanas de mi cama pues tenían manchitas de sangre, las eché a la lavadora y comencé a vestirme para irme a la escuela. Fue hasta que me estaba poniendo la falda del uniforme cuando me di cuenta de que ya no era virgen, ese pensamiento me hizo sentirme muy rara porque aenas hacía dos años aún jugaba con mis muñecas, y porque el hombre que me había hecho mujer no era un chico de mi edad, sino un hombre mucho mas grande que yo, y por si fuera poco, el hombre de mi mamá.

Cuando baje al comedor lo vi sentado en la mesa y sentí una punzada en el estómago, sin embargo él estaba de lo mas normal, como si jamás hubiera ocurrido nada, todo estaba tan normal que hasta llegué a preguntarme si no habría sido todo aquello un sueño, porque el hombre que me poseyó y el que estaba sentado desayunando con nosotras parecían dos personas diferentes, esa fue una sensación que siempre tuve y que de hecho sigo teniendo cada vez que recuerdo esos tiempos.

Me acuerdo que pasaron como tres semanas y todo siguió normal, la siguiente vez que me ocurrió algo con él fue una cosa muy momentanea pero igual me hizo sentir muy sucia… y muy deseada. Me acuerdo que ya iba yo des salida para la escuela, mi mamá se había ido antes que yo como siempre Antonio (mi padrastro) era el último en salir de la casa, él estaba sentado en la mesa acabando de desayunar y yo ya estaba en la puerta para irme cuando escuché que me dijo:

-¿ No te vas a despedir niña? –

En la casa teníamos la costumbre de despedirnos siempre de beso en la mejilla, asi que me regresé para decirle "adios" y darle un beso rápido en la mejilla, cuando de pront me tomó de la barbilla, inclinó un poco mi rostro y me dio un largo y profundo beso en la boca, claro que ya antes me habían besado, pero eran hasta entonces besitos de secundaria, rápidos y nerviosos, aquello fue un beso muy adulto y cargado de lascvivia, me masajeó los labios, hurgó con su lengua dentro de mi boca mientras sus dedos acariciaban y apretaban mis mejillas. Cuando se separó de mi yo sentía la cara rojísima de vergüenza y el estómago me dolía de los nervios, apenas pude limpiarme la saliva de los labios y el mentón y pegué la carrera hacia la puerta.

Claro que aquello no estaba bien y yo lo sabía, pero no tenía idea de lo que debía hacer, trataba de olvidarme de ese acoso estando con mis amigas o concentrándome en la tarea, creo que aquello me hizo volverme las amiguera pues siempre buscaba compañía para no sentirme sola y para tratar de olvidar lo que pasaba en mi casa. Pero cada vez que regresaba a mi casa me sentía deseada, buscada, sentía permanentemente un ambiente sexual que me rondaba con insistencia, como tener un animal en celo en la casa y que yo y mi mamá hubieramos sido puestas ahí para satisfacerlo.

Pues ya sabes que no fue la única vez que fui de ese tipo verdad? Las siguientes 2 veces que me lo volvió a hacer fueron muy parecidas a la primera; él entraba en la noche a mi cuarto, pasadas de las 12 y se metía en mi cama, a veces cuando yo me despertaba él ya estaba dentro buscando mis panties para bajármelas, aunque cerrara la puerta de mi cuarto con llave mi mamá tenía copias de las llaves de la casa y supongo que él sacó copia de mi cuarto, porque a partir de la primea noche en que me usó siempre cerré con llave y siempre entró con mucha facilidad. Igual que la primera ves se montaba sobre mi y me abría las piernas para poder hacer y deshacer a su antojo, aunque ya la tercera vez no había necesidad de taparme la boca, yo solita me mordia el labio inferior para no gemir ni gritar por miedo a despertar a mi mamá, él ponía sus manos por debajo para sujetar mis nalgas y me pistoneaba, a veces con fuerza, a veces suave y tierno, mientras me besaba en la boca y me decía al oído que era una niña preciosa, que era hermosa, etc., las mismas babosadas que siempre dicen los niños cuando quieren ligar con una; solo que la tercera ves que se me usó hizo algo que nunca antes había hecho: siempre duraba jodiéndome como 5 minutos y después se salía, se vestía y se iba, pero aquella vez se salió y de pie frente a mi cama comenzó a masturbarse con la mano derecha mientras con la izquierda sostenía mis panties, yo no podía quitar la mirada de su miembro bien duro siendo masajeado frenéticamente hasta que después de unos instantes comenzó a salir aquel líquido blanquisco y espeso característico de los hombres (jamás en mi vida había visto o imaginado que a los hombres les salía esperma y fue para mi muy impresionante) y de inmediato usó mis panties para recibirlo todo, una vez que su eyaculación acabó se limpió perfectamente y se inclinó hacia mi, me tomó con firmeza y decisión por los tobillos y me empezó a subir las panties! Cuando me las colocó en su lugar sentí una humedad vizcosa y tibie en la entrepierna, él me besó en la boca mientras con su mano acariciaba mi sexo clavándome suavemente su dedo en mi hoyito y haciéndo que su basura se impregnara en mis labios vaginales, me acuardo que me susurró:

-Es tuyo, te lo regalo –

y salió de mi cuarto. De inmediato me quité las panties y me llegó claramente el olor a esperma y sexo, me dio mucho miedo que todo mi cuarto oliera así y abrí las ventanas toda la noche, guardé mis calzones en un cajón del tocador y fui al baño a lavarme con agua. Cuando me vi en el espejo tenía las mejillas super rojas y la cara perlada de sudor, asi se ve una chica después de tener relaciones, pensé, si mi mamá me viera ahorita me mata!. Tenía 18 años.


Un relato erótico de Susana - sussy_ment86@hotmail.com publicado el 27/06/2006, con 72.780 lecturas hasta la fecha