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Mi cuñada.

Esta es la segunda vez que me cogi a mi cuñada y la segunda vez fue mucho mejor, asi me vengaba de mi hermano, quien se habia cogido a mi ex mujer cuando estabamos ecien casados.
Un relato erótico de Doroteo Arango publicado el 12/04/2013, con 73.804 lecturas hasta la fecha

Muy temprano por la mañana, me hablo mi hermano para invitarme a desayunar y pasarla bien con unos amigos, accedí y me traslade a su casa, al llegar pregunte por mi hija, ellos me dijeron que había salido con sus primas y que después nos alcanzarían en el lugar, así que salimos, mi hermano, mi cuñada, su hermana y su marido y otros gorrones más.

Llegamos a la casa del amigo de mi hermano, como hacía calor, casi todas las viejas se pusieron su traje de baño, de las viejas mayores no había nada que decir, pero de mi cuñada y su hermanita, si había mucho que decir, se veían súper buenotas con sus bikinis azulitos. Mientras los batos que estábamos ahí empezamos a chelear, mientras ellos estaban platicando de mamadas, yo no podía despegar mis ojos de esas nenas.

Así que le eche ganas al asunto, fingí ir al baño, con el fin de ir por mi cámara, sin medir el peligro, logre sacarle unas fotos a mi cuñada y a su hermanita, se veían bien ricas con esos bikinis, estaban echando chispas, la única que se dio cuenta fue mi cuñada, nada más me sonrió y no me dijo nada, lo que más me puso cachondo fue ver, que tenía tatuadas unas letras arribita de la línea de flotación, se le veía rico ese tatuaje y por supuesto me dio curiosidad ver que decía.

Yo hubiera querido tomar más fotos, pero me fue imposible, por la bola de cabrones que había ahí, no quería que hubiera problemas, así que me dirigí a donde estaban esos cabrones, cuando llego la hora de la comida, ya sea por casualidad o a propósito ella se sentó a mi lado, de tiempo en tiempo, ella como no queriendo se me repegaba, provocándome sabrosamente una erección, así paso la comida.

Ya era tarde cuando salimos de ahí, hasta ese momento me di cuenta que mi hija no había llegado, le pregunte a mi hermano por ella, mi cuñada hablo un momento con una de mis sobrina, resulta que se fueron a comer y después se fueron al cine y me indico que ya estaban en casa. Me dio gusto no verla, porque hubiera sido problemático para mí, verla en bikini, eso hubiera incrementado mi deseo incestuoso, la verdad yo no quería pensar en eso.

Llegamos a casa de mi hermano, después de despedirme de ellos, ya me iba, cundo salió mi hija y me dio un tremendo beso en la boca, eso no me sorprendió, porque desde chiquita siempre me había besado así, lo que me sorprendió fue la intensidad del beso, me separe de ella sorprendido y confundido, ella me dijo, te he extrañado mucho papito, y yo también hijita, le conteste, mañana si quieres te llevo de compras y después comemos juntos, ella me dijo que le gustaría, pero que no iba a poder el día de mañana, porque ya tenía compromiso con sus primas y unos amigos de ellas, pero que pasado mañana si podía hacerlo, bueno, diviértete y nos vemos después, me despidió con otro beso sabroso y me fui a mi hotel. Me acosté con la verga parada y como siempre me tuve que bajar la calentura, haciéndome justicia con mi propia mano. Como no tenía nada preparado para el día de mañana, me dormí a pierna suelta.

Al otro día, me levante ya entrada la mañana, me dije, me baño, desayuno y me voy para el zócalo, para ver si encuentro a la vendedora de dulces y me paso bien rico la mañana, en eso estaba, cuando tocaron la puerta, mire por el ojillo y cuál fue mi sorpresa, era mi cuñada, venia vestida con un vestidito holgado de color blanco, el cual contrastaba con su piel morena, ese vestido me dejaba ver su par de tetas sabrosas y el contorno de sus caderas, verla así y verla ahí, me paro la verga inmediatamente.

Yo le dije pásale, ella se sentó en un silloncito que había por ahí, al tiempo que se abanicaba con las manos, diciendo que calor hace, le conteste, me imagino que ha de hacer mucho calor, pero eso se arregla fácil con un buen baño, sin decir agua va, rápidamente se quitó la ropa y se metió al baño, yo le pregunte ¿Qué haces?, ella se asomó sonriendo y dijo, me voy a dar un baño y me pregunto ¿no gustas?, pues claro que gustaba, yo ya imaginaba lo que iba suceder, en un dos por tres quede desnudo y con la verga parada entre también ahí.

El baño era amplio, cabíamos perfectamente los dos bajo la regadera, abrió las llaves y se metió, seguida por mí, me coloque atrás de ella, mi verga parada chocaba dulcemente con sus nalgas, ella se empezó a enjabonar, yo le dije, nena si quieres yo te enjabono, tome el jabón y rápidamente le empecé a enjabonar su espalda, al llegar a sus nalgas, ella se inclinó un poco y abrió sus piernas, para que sin problemas mi mano hurgara su vagina y la rajadura de sus nalgas, enjabonando despacito su anito, en esos lugares me quede un buen rato enjabonándola. Ahí me di cuenta lo que decían esas letras tatuadas, ere el nombre de mi hermano, por un momento sentí culpa, pero que caray, la calentura es la calentura.

Se volteo y le empecé a enjabonar esas tetas sabrosas, se las sobe, le pellizque tiernamente sus pezones, se las mordí, después de un rato mi mano se deslizó por su bajo vientre y le empecé a sobar su vagina, de vez en cuando mis dedos penetraban dentro de ella, esa sobada le hizo lanzar pequeños grititos de placer, después de un rato.

Tomo la esponjita y me empezó a frotar la espalda, las nachas, el pecho y mi vientre, al llegar a mi verga parada, la sobo por un rato, sopesando su largura y grosura, después de irguió de nuevo y me ofreció su boquita y nos besamos con locura, después se volvió a bajar lentamente lamiendo mi pecho, me imagine lo que iba hacer. Sus labios se posaron sobre la punta de mi pene, lo tenía durísimo, empezó a lamer sólo la cabeza, mientras con una mano me masturbaba, aquello era lo máximo, ver a mi cuñada hincada mamándome la verga, era maravilloso, su lengua se paseaba por la punta y de vez en vez se tragaba parte de mi pene, se veía que era una buena mamadora, mi placer era tan grande, que ya no podía pensar en nada y en nadie, ni siquiera en mi hija, en ese momento todos mis sentidos estaban centrados en el placer que mi cuñada me daba.

Era una excelente mamadora, no quise pensar en donde había aprendido a usar así su boquita. El movimiento de su boca le fue ganando terreno a la mano, cada vez mi pene se perdía más y más adentro de su boca, una boca succionadora que lamía toda mi verga con la lengua, mientras que con sus labios apretaba de vez en cuando mi gruesa cabecita.

No queriendo venirme así, la hice que se levantara, la volteé e hice que se inclinara agarrándose de la pared, pero antes eche mano de un condón, prestamente me lo puse y me coloque atrás de ella, le abrí los dos cachetes de las nalgas y le enfile la cabeza de mi verga en su vagina depilada la cabeza toco la entrada de su ser y de un suave envite se la metí toda de un jalón, al hacerlo ella emitió un gemido de placer, empecé con el sabroso metí y saca, apoyándome en sus caderas, cada vez los envites eran más profundos, después de un rato, como vi que se sofocaba por la posición, la jale de la mano, me senté en el WC e hice que ella se subiera frente a mí, ella con una mano se coloca la cabeza de mi verga en la entrada de su vagina y de un sentón, se ensarto solita.

En esa posición tenia a mi alcance sus hermosos meloncitos, mientras ella se ensartada solita a veces lentamente y a veces a toda velocidad, yo me entretenía con sus tetas, las cuales mamaba con deleite, yo creo que no hubo un centímetro de esa carne trémula que yo no hubiera besado, mamado y estrujado, de repente ella acelero los sentones, prueba inequívoca que ya estaba cerca un orgasmo, le pase las palmas de mis manos por debajo de sus nalgas y en forma acompasada se las subía y se las bajada, al compás de los sentones que se daba, no tardó mucho en lanzar un grito gutural, en ese instante la bese y note que sus labios estaban fríos, señal que el orgasmo estaba ahí, así que, calle sus gritos con mis besos, hasta que yo también me vine profusamente dentro de ella, ella me abrazó apoyándose en mi hombro y así estuvimos un largo rato, hasta que pasaron los efectos del orgasmo que habíamos tenido.

Le saque mi verga toda flácida, me quite el condón y le dije, mi reina, ahora si nos vamos a bañar en serio, rápidamente nos bañamos juntos, después de un rato salimos de la habitación y tomamos un taxi rumbo a la casa de mi hermano. Al llegar, salió la mama de mi cuñada, como note que estaba sola la casa, le pregunte ¿en dónde está mi hermano y los demás? Ella me dijo, se fueron al centro de compras, nada mas no abrió y se fue rápidamente a la cocina, me despedí de su mama y al retirarme la repegue a la pared y la comencé a besar locamente, mientras la besaba metí mi mano bajo su vestido y busque su entrepierna, con un dedo hice a un lado la telita de su tanga y empecé a sobarle su cosita, hubiéramos estado así mucho tiempo, pero la prudencia impero y dejamos de hacerlo, nada más me le quede mirando , nos vemos después cuñadita, solo se sonrió.


Un relato erótico de Doroteo Arango publicado el 12/04/2013, con 73.804 lecturas hasta la fecha