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Sexy Puta, el cornudo y yo

El cornudo se acercó y se la metió por el culo. La presión del nuevo intruso hizo que aumentara mi excitación y al compás de nuestras vergas le dimos placer a Puta Sexy, el cornudo sugirió una doble penetración, por la vagina. Ella dijo que sí, e
Un relato erótico de Relatos publicado el 11/09/2009, con 33.413 lecturas hasta la fecha

El cornudo se acercó y se la metió por el culo. La presión del nuevo intruso hizo que aumentara mi excitación y al compás de nuestras vergas le dimos placer a Puta Sexy, el cornudo sugirió una doble penetración, por la vagina. Ella dijo que sí, el cornudo salió de su culo para meterle la verga en el orificio que ya estaba ocupado por mi fierro, ambos le dábamos verga por la panocha a la gran puta.

Un saludo a todas las personas que visitan esta gran página. Comenzaré por presentarme: soy Yoshua, un joven de veintitantos años, del Distrito Federal y, como la gran mayoría de ustedes navegando por Internet me topé con las fotos de una mujer hermosa: un par de nalgas que llamaron mi atención y un mensaje que, si bien me desconcertó, me atrajo de sobremanera. Presioné el link y ya estaba en la página de Puta Sexy y el Cornudo. Todo lo demás ustedes lo deben saber por experiencia: las fotos, los relatos y de ahí en adelante la fantasía de estar con esaputa.

Aun pensando que todo era una broma (pero al ser más fuerte mi curiosidad y deseo por Puta Sexy ), decidí escribirles, adjuntar mi foto y hacerles saber mi fantasía, que consistía en darle un masaje a Puta Sexy (leí que le gustaban) y terminar cogiéndomela. Tal vez suene un poco simple, pero tiene su trasfondo: soy masajista y más de una vez he deseado cogerme a alguna de mis clientas pero, por ética, no lo he hecho y ni siquiera lo he sugerido.

En fin, le propuse a Puta Sexy darle un masaje en el cual me permitiera acariciar sus nalgas con descaro (como tantas veces lo había querido hacer), para después comerle el chocho y cogerla oral, vaginal y, obvio, analmente. A Puta Sexy le pareció buena idea y empezamos a hacer los arreglos para la cita; como todo en la vida tiene sus complicaciones, el encuentro estuvo a punto de suspenderse por una desubicación de mi parte, pero al final gracias a la intervención de Puta Sexy (eso lo supe después), volvieron a considerar mi propuesta y pusimos una nueva fecha para el encuentro.

Ya en la cita y al llegar al bar del hotel, estaba muy nervioso. Era mi primera experiencia de este tipo (con una pareja swinger) y no sabía bien a bien qué me esperaba. Pero ya estaban ahí, la puntualidad es algo que aprecian, y me topé con una hermosa mujer… no era ya sólo ese cuerpecito que tanto había deseado, ese cuerpo ahora tenía un lindo rostro y una bella sonrisa. Me encantó su ropa, una faldita muy ligera que dejaba ver ese hermoso par de piernas y una blusa que aseguraba que no llevaba sostén. Discretamente, me la comía con los ojos, y digo discretamente no porque al cornudo le molestara, sino porque estaba muy nervioso y no sabía cómo comportarme.

Platicamos un rato, me di cuenta de la calidad humana de ambos: son personas muy cultas y, a diferencia de lo que algunos piensen (incluso yo lo pensaba), disfrutan su sexualidad pero no viven para el sexo. Tienen sus trabajos, una vida profesional y otras ocupaciones más; charlamos de todo ello, de mí y me invitaron a tranquilizarme, lo cual logré con un tequila y su amena charla (todo esto en un ambiente de camaradería). Como no me veía muy animado a tocar a Puta Sexy, el mismo cornudo me invitó a besarla: fue algo sumamente grato, pues tiene unos labios divinos y besa riquísimo, lo que me prendió y quise empezar ahí mismo, pero como venía de la calle y, seguramente tenia las manos sucias, no me pareció correcto y le dije al cornudo que era mejor subir a la habitación cuanto antes.

Él pidió la habitación y subieron primero, acordando que los alcanzaría en unos minutos, mientras se daban un duchazo y se preparaban… Al llegar, me topé con Puta Sexy recién bañada y completamente desnuda. Me di un baño para estar fresco y limpio y, al salir, vi ese culo hacia mí y dimos comienzo a su sesión. Le dije cómo colocarse para estar más cómodos y comencé el masaje…

Acariciando todo su cuerpo, sentía sus formas, veía la parte externa de sus senos, sentía su cara cerca de mi pene y su mirada me decía que quería probarlo, mientras masajeaba su espalda y sus brazos. Me sentía raro, pues nunca había dado un masaje desnudo, pero llegué a sus nalgas y de ahí ya no me separé: las acariciaba, las separaba y veía su ojete y su panocha, tocaba sus dos hoyos, les metía los dedos y notaba que su respiración cambiaba.

De vez en cuando volteaba a ver al cornudo, que tenía la verga parada y miraba como cachondeaba a su mujer y le decía: “Eres una puta”, “Qué culo y qué nalgas”. Sabía que algo así pasaría, pues no quería seguir con el masaje, por lo que me incliné y empecé a comerme su culo… Fue riquísimo sentir ese aroma de hembra, esos pliegues de su culo con mi lengua saboreando todo su perineo, los labios de su puchita…

De plano, Puta Sexy se dio vuelta y me pidió que le comiera la panocha, con lo que inicié saboreando esa puchita como debe de ser: le metía la lengua en su vagina y le daba pequeños mordiscos en su clítoris, la follaba con los dedos y le preguntaba: “¿Te gusta putita?”, a lo que ella respondía con gemidos o con un: “Sí, mucho”, y le recordaba lo puta que es y lo bien que me la estaba pasando comiéndome su panocha.

Pero mi verga reclamaba atención y le dije que era hora de que me correspondiera el favorcito, a lo que accedió encantada metiéndose mi falo sin más ni más en su boquita, dándome una deliciosa mamada, mientras el cornudo sólo veía cómo la puta de su esposa se metía mi fierro una y otra vez. Así estuvimos un rato hasta que el cornudo se acercó y reclamó también una mamada, mientras Puta Sexy estaba fascinada de tener dos vergas para ella solita, lamiendo con mucho entusiasmo, a la vez que le masajeaba las tetas.

Me encantaron sus pezones erectos: los acariciaba y pellizcaba, mientras le decía: “Puta, mi Puta”. Quería sentir su cuerpo entero junto al mió y besarla apasionadamente, en lo que el cornudo tomaba fotos de su corneador: ¡Yo!, y de la putísima de su esposa… y así lo hice. Sentía riquísimo mi pene rozando su piel, su vagina, le acariciaba todo su cuerpo, le mordía los pezones y me comía esas tetas riquísimas. Puta Sexy quería sentir mi verga en su boca nuevamente y que le comiera su pucha, por lo que hicimos un rico 69… Yo sentía como Puta Sexy pasaba su lengua por mi glande y se metía la verga completa en su boquita, mientras no dejaba de meter mi lengua en su vagina y en su culo, esos pliegues del culo me estaban volviendo loco y le dije sin pudor: “Putita, ya es hora de que sientas mi verga. Cornudo, me voy a coger a la puta de tu esposa”.

Me puse un condón y se la metí de un solo golpe, estaba caliente y súper mojada, sólo despidió un suspiro y me sujetó fuerte los brazos, quería sentirme bien adentro y yo sólo le decía: “Qué puta eres, una puta riquísima” y su respuesta era música para mis oídos: “Sí, soy Puta, tu Puta”, lo que hacía que me la cogiera con más ganas, por lo que empezamos un frenético mete y saca que estábamos disfrutando. Después, dijo que quería montarme y, encantado, accedí: me acosté y se subió, se sentó en mi verga y entró hasta el fondo. ¡Qué rico ver sus tetas frente a mí y sentir toda esa carne sobre mí! Acariciaba sus nalgas le metía un dedo en el culo y su cara de placer me lo decía todo: ella también gozaba y me decía: “Cógeme, cabrón, soy tu puta”.

Yo seguía manoseándole las tetas, el culo, las piernas… Le metía mis dedos en la boca y me los chupaba delicioso, mientras el cornudo, excitadísimo, se acercó por atrás y se la metió por el culo. La presión del nuevo intruso hizo que aumentara mi excitación y, al compás de nuestras vergas, le dimos placer a Puta Sexy, que pedía más y más, a lo que el cornudo sugirió una doble penetración… ¡por la vagina! Ella, encantada, dijo que sí, dando paso a que el cornudo saliera de su culo para meterle la verga en el orificio que ya estaba ocupado por mi fierro, y entró… con esfuerzo, pero entró. Ambos le dábamos verga por la panocha a la gran puta…

Todas estas nuevas experiencias me tenían encantado y ver la cara de placer de Puta Sexy era maravilloso, pero yo también quería meterle mi verga en ese culito tan prometedor, por lo que, después de una pausa, salió del baño y no permití ni siquiera que llegara a la cama, pues de pie se la metí hasta el fondo en ese culo delicioso que tanto había anhelado y que ya había saboreado, ahora era la funda de mi verga, sentía esos pliegues en mi polla y mis huevos rebotaban en sus nalgas, mientras la sujetaba de la cadera y la atraía hacia mí para que sintiera mi verga lo más adentro posible. De verdad tiene un culo muy tragón y le encanta la verga a la muy piruja.

Como estaba bañado en sudor y un poco cansado, regresamos a la cama y, ahí, como la perra que es, seguí disfrutando de ese culo insaciable de verga. Me acosté sobre ella, pero sin sacarle ni un segundo la verga de su culito y ella dijo que quería sentarse sobre mí, pero ahora con mi verga en el culo y así lo hizo: se sentó y podía sentir su culo oprimiendo mi pene. Lo siguiente fue espectacular: el cornudo se unió a la cogida y, como el culo estaba ocupado y por la postura no se la podía meter en la pucha, ¡se la metió también por el ojete! Fue riquísimo sentir cómo entraba la verga del cornudo, junto con la mía, en el espacio de por sí reducido del culo de Puta Sexy: ¡Tenía dos pitos en el culo! Miré su cara de dolor al tener dos vergas en su culo y, una vez empezado el mete-saca, empezó a gemir y a gozar de dos vergas por el culo, lo cual ya no pudo aguantar el cornudo y se vino dentro de sus nalgas…

Sentir la leche caliente del cornudo hizo estremecer a Puta Sexy, por lo que aumenté la velocidad de mis penetraciones, la puse boca abajo y seguí metiendo mi verga con frenesí y, cuando sentí que estaba a punto de venirme, le pedí a Puta Sexy que me la mamara, que quería terminar en su boca y que se comiera mi semen. Se dio vuelta y se metió mi verga con avidez en la boca y, después de unas cuantas mamadas, descargué todos mis mecos en su boca: ella los tragaba golosa, mientras yo le decía: “Toma zorra”.

Nos bañamos y vestimos, mientras les aseguraba que nunca había cogido así y que la experiencia me había encantado. Quedamos como los mejores amigos y acordamos cenar en su casa, así que las próximas fotos y el relato tal vez sean en la casa de Puta Sexy y el cornudo. Ya podrán imaginar que anhelo el siguiente encuentro con estas dos grandes personas.

Su servidor y amigo…

Autor: Yoshua


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