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Vacaciones con mi tía

Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese comerle el coño o ella se pudiese comer mi polla, incluso un día que también la pija de mi prima se fue con sus amigas de fin de semana al campo… pasé
Un relato erótico de Relatos publicado el 11/01/2009, con 40.775 lecturas hasta la fecha

Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese comerle el coño o ella se pudiese comer mi polla, incluso un día que también la pija de mi prima se fue con sus amigas de fin de semana al campo… pasé todo el fin de semana con mi tía haciendo muchas locuras, follando, sexo anal, lluvia dorada.

Saludos cordiales amigos lectores, lo que a continuación os contaré fue la historia que me ocurrió el verano pasado, real por increíble que pueda parecer, pero creo que las relaciones entre familiares son algo bastante común pero que por la moral y la sociedad nos vemos obligados a esconderlas, por eso yo la daré a la luz…

Lo que viví aquel verano con mi tía fue algo que además de la parte sexual incendiaria también me hizo darme y aprender a cómo dedicarme a una mujer para que obtuviese el máximo placer que yo le pudiese dar.

Os contaré que soy un chico de 21 años, no os diré lógicamente de donde soy, sí os diré que vivo en una gran y bonita ciudad de España, el caso es que soy un chico alto, de 1,86, delgado, con los pectorales marcados, lo cual me ha sido siempre fácil además de mi labia, el encontrar alguna jovencita de mi edad con la que pasar el rato.

Nos fuimos a un pueblecito del norte de España donde solíamos pasar las vacaciones, de siempre, desde que tengo 17 años, mi tía siempre me había excitado de manera impresionante, y son infinitas las pajas que en mis 17 y 18 años me hice en su nombre, recuerdo sobretodo una vez que fui al cuarto de baño y me encontré la parte de debajo de su bikini a cuadritos azules y blancos y al olerlo… se me puso como una piedra y me masturbé allí mismo mientras olía su bikini…

Desde ese momento no he dejado ni un momento de perder la ocasión de entrar en los cuartos de baño en casa de mis tías, de las amigas de mi madre o de cualquier mujer mayor, en busca de unas bragas usadas que oler y poderme masturbar.

Mi tía tiene 47 años. Es rubia con el pelo corto, muy morena de piel, se cuida muy bien, porque aunque es ama de casa, digamos que no hace mucho, hace una vida de mujer acomodada, ya me entendéis, salir con las amigas a tomar café, etc.

Vamos que en casa todo lo hace la asistenta. Llegaron esos días en lo que iba a disfrutar yo de esos días de vacaciones en el pueblo con mis padres, mis tíos, mis primos. Tenía una prima, Ainhoa de 18 años, que también estaba de vicio pero nunca llegué a nada con ella, sí que me sirvió de enlace para que en el verano pasado estuviese todas las vacaciones follando con una amiga suya de su misma edad, en el monte, en nuestra piscina.

El caso es que llegó la mañana en la que como de costumbre me gustaba ir a casa de mi tía a buscar a mi prima Ainhoa para dar una vuelta por el pueblo, tomar un aperitivo… Pero mi prima se había ido y no me había dicho nada lo cual me mosqueó un poco pero al fin y al cabo ella tenía su vida y no iba a estar todo el rato pendiente de mí.

- Hola cielo, pasa… no está tu prima ¿eh? Me quedé sorprendido pues no me lo esperaba.- ¿Y eso?, yo venía para ver si salíamos un rato pero si no está pues nada ya me pasaré a la noche o mañana por la mañana.- Nada que se ha ido a pasar el día a la playa (la playa quedaba a unos 50 km del pueblo), así que hasta la noche no creo que vuelva, se ha ido con Belén, con Irune y con Itziar.

- Ah bueno, pues nada entonces… – No pero… pasa si quieres, y tómate algo no seas tonto.

La verdad es que no pude rechazar la invitación, mi tía llevaba una falda blanca y una camiseta ajustada roja y tenía puesto el delantal. Joder, si es que cada vez que veo a mi tía tengo que ir al baño a tirarme una paja porque si no me da algo… es superior a mí. Me senté en el sofá y mi tía me sirvió una fanta de naranja, (la coca-cola a secas no me gusta, solo con whisky, para beber solo, prefiero fanta).

- Ponte la tele o juega unas partidas con la consola de Ainhoa si quieres, yo estoy aquí solita porque el tío se ha ido con los amigos a pescar al río y esto y aquí más aburrida de una ostra, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.

No pensé en ningún plan para follarme a mi tía, pues lo veía como un imposible. Tenía pensado jugar un rato a la consola y luego irme con mis amigos a la piscina un rato.

De repente decidí intentar algo con mi tía, fui al baño y de nuevo me encontré con unas bragas sucias en un cubo pues es allí donde tenían el cubo de la ropa sucia, sabía que eran de mi tía por el olor, tengo muy buen olfato y sabía distinguir perfectamente el sabor y olor del coño de mi tía con el de mi prima Ainhoa.

En el salón llegó mi tía, ya había terminado de preparar la comida y se puso a charlar conmigo de todo, hablamos de sexo y de forma natural cuando estábamos hablando sobre el tamaño porque había salido una encuesta que decía que el tamaño medio de los españoles era de 13,58 cm, y mi tía me preguntó que si yo superaba esa media.

- Yo sí, yo tengo más de eso afortunadamente.

Mi tía sonrió y no pudo evitar fijarse en mi bañador que si de por sí era ajustado no podía ya disimular más la pedazo de erección que yo ya tenía, mi tía se acercó más a mí y empezó a acariciarme el paquete, yo empecé a hacer lo mismo con sus muslos…

Al principio nos quedamos como dudando, ¿qué estábamos haciendo?, bueno el caso es que ella al igual que yo estaba muy caliente, así que no dudé un momento en levantar su falda y acomodarme de rodillas delante del sillón a comerle su coño, desde la cara interna de sus muslos, su clítoris era bastante grande, sus labios sonrosados… mmm qué sabor…

Todo en ella era morboso, estaba magreándole el culo y mi tía no paraba de gemir hasta que después de un rato una avalancha de flujos inundó mi cara, pensé que se había meado pero no era así, cómo se había corrido la tía…

Después de eso me hizo una mamada de campeonato de rodillas, lamiendo desde la base hasta el glande y sintiendo sus labios en mi miembro me puse a mil, la avisé de que me iba a correr y ella esperó mi corrida con la boca abierta, salieron cinco trallazos enormes que impactaron en su boca…

- Mmmm qué leche más rica tiene mi sobrinito, decía mientras me limpiaba los restos de semen de la polla.

Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese comerle el coño o ella se pudiese comer mi polla, incluso un día que también la pija de mi prima se fue con sus amigas de fin de semana al campo… pasé todo el fin de semana con mi tía haciendo muchas locuras, follando, sexo anal, lluvia dorada, pero eso es otra historia.

Desde aquel día ya no me interesan las niñas de mi edad y sólo me intereso por las señoras y las mujeres de verdad de más de 35 años. Y he tenido muchas experiencias con mujeres maduras todas ellas fabulosas.

Autor: Maduritaxlover


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